20/6/09

Lance Hebdomadario XXI - RASPUTIN´S TRIPOD, por Mitzuca Chinycó

Qué es la amistad sino una larga conversación mantenida en el tiempo.
Mori Ponsowy


La niña que tiró la posta en seis minutos y medio

En 1992, Severn Suzuki era miembro de ECO (Environmental Children´s Organization), una ONG de Vancouver que ella mismo montó con sus amigos. La organización se dedicaba a alertar sobre los riesgos de la contaminación, el calentamiento global y esas cuestiones ecológicas que en aquel entonces recién empezaban a ponerse de moda por la tele (me acuerdo de la pelotuda de Cris Morena en Península de Valdez mostrando a cámara sus manos manchadas de petróleo y poniendo una simpática carita de asco que daban ganas de arruinar a golpes con el reverso de una pala). A partir de dicha labor con ECO, este grupo de niños de no más de trece años pudo recaudar el dinero suficiente para que tres o cuatro de ellos pudieran viajar a Brasil y participar en una conferencia de la ONU que allí se estaba dando. Aquí les dejo el discurso que Severn pronunció en dicha conferencia. No hacen falta más aclaraciones. La niña lo dice todo:

http://www.youtube.com/watch?v=DLV6jaZFLro&feature=related

Desde entonces, Severn –ahora de apellido Cullis- ha dado conferencias por todo el mundo sobre temas sociales y medio ambientales. ¡Y encima está más buena que el dulce de leche la canadiense! Una grossa total.


Nueva sección:
HISTORIA Y DESOPILIA
Pequeñas perlas de la prensa antigua

Los automóviles – Diario “El País”, 16 de noviembre de 1901

La intendencia tiene el propósito de reglamentar inmediatamente la circulación de los automóviles en el municipio (Buenos Aires), a fin de evitar los peligros que pueden derivar de los extremos imprudentes a que se entregan algunos aficionados a esa clase de sport. Al efecto ha pedido al consejo le devuelva un proyecto que en dicho sentido fue enviado hace algún tiempo, pues la seguridad de los transeúntes aconseja en este caso, prescindir, si es preciso, de algunos requisitos, aunque sean legales.

(Extraído de los archivos en microfilm de la Biblioteca del Congreso)

Imaginen una época en la que al auto se lo llamaba “automóvil” y no solo eso: ¡Se lo consideraba una “clase de sport”! Da que pensar, ¿verdad?
Tal vez en cien años estén todos a full con los powerskips y halla que inventar reglas de tránsito específicas para que la gilada no se la pase estrellándose entre si.
Mundo loco este, che.


Rasputin´s tripod, por Mitzuca Chinycó

Existen personajes célebres por el tamaño de sus hazañas (Gandhi, Chaplin, Maradona, el Teto Medina) y personajes célebres por el tamaño de su poronga (Rocco Siffredi, Johnny Trozo, Niko Gadda Thompson), pero pocos han sabido ser, al mismo tiempo, célebres por sus hazañas y célebres por el tamaño de su poronga. Un “miembro” más que célebre de esta pequeña elite histórica es el siniestro y poderoso Rasputín.
Muchos de nosotros recordamos con temor y simpatía al personaje de “Lucha Fuerte” -un gordo con rulos y pinta de tremendo choborra que pertenecía a la troupe de los malazos- pero a no confundirse; aquí vamos a hablar del verdadero Rasputín, aquel ruso desquiciado que se las daba de monje místico, aconsejaba a la zarina Alexandra (mujer del famoso Nicolás segundo) y organizaba tremendas orgías en los salones del Hermitage haciendo alarde de su membresía en la secta “jlysty”, es decir: alguien dispuesto a cometer los mayores pecados ya que, según esta filosofía, el mayor placer de Dios consiste en perdonar a los más grandes pecadores... ¡cualquiera, Raspu!
Su vida estuvo llena de extremos y matices, aventuras, goce y también mucho sufrimiento. Y su muerte es la frutilla que descansa sobre el flan mixto de su existencia (mientras escribo esto se me hace agua a la boca). En plena Primera Guerra Mundial y a pasitos de aquella revolución tan jodida que tiene que ver con Lenin y todo el bardo del comunismo, en la Rusia de la época había un quilombo de dinastías y conspiraciones que atentaban contra el futuro de la familia Romanov, los peces gordos del imperio. El entramado político y social (o sea, económico) de todo este embrollo es bastante complejo como para resumirlo aquí, pero digamos que había una facción que quería ver al monje bien muerto; entre ellos estaba el príncipe Felix Yusupov.
Las versiones en torno de esta famosa muerte son muchas y variadas, pero a grandes rasgos lo que se sabe con certeza es que el príncipe ruso invita a Rasputín a un banquete con la idea de agasajarlo y asesinarlo al mismo tiempo, pues tanto la abundante bebida como los suculentos bocadillos tenían la cantidad de cianuro necesaria como para matar a un batallón. Como nadie probaba bocado –estos rusos son medio giles para disimular- el monje tampoco lo hacía, hasta que pasado unos momentos –y sin mucha explicación al respecto- empezó a engullir despreocupado cual búfalo bulímico. Comía y bebía, pero el tipo no se moría… Entonces la versión oficial dice que el príncipe Yusupov juntó valor y le pegó tal tiro en el pecho que lo tumbó en el suelo boca abajo. Sangraba y sangraba, pero el tipo no se moría… A los pocos minutos del disparo, el búfalo bulímico se levantó furioso de un salto y se trenzó en batalla con el príncipe, quien logró escapar a duras penas. Rasputín, entonces, se escabulle por una puerta secreta que daba al patio exterior. Cuando llega a éste (la cena se había montado en uno de los sótanos del palacio) lo estaban esperando unos cuantos guardias. Le dispararon y le dispararon hasta que cayó nuevamente. Pero el tipo no se moría… Tuvieron que arrojarlo a las heladas aguas del río Neva a ver si se ahogaba el maldito cabrón. Y finalmente se murió.
La leyenda cuenta que su corazón y su miembro viril fueron extirpados, y un museo erótico en Rusia asegura tener el pito de Raspu entre su vasta colección de chanchadas. Toda esta historia viene porque encontré la foto de la supuesta poronga. Se las dejo junto con una foto del chabón para que vean la cara de loco que tiene y también les dejo una del príncipe pero más que nada para que vean el flasherísimo atuendo de su mujer, la princesa Zinaida Yusupova. ¡Estos rusos sí que estaban de la cornetoidea!

Recomendación al paso
Aqualactica

Una exquisita explosión de cuerdas electroacústicas.

La banda está compuesta por tres hermanos en sus veintes –Risko, Nagual y Jaspe- y el padre de los chicos –conocido como el Gato- quien además es su mentor y maestro. Hace más de cuatro años que ensayan, arreglan y vuelven a arreglar los temas que originalmente fueron compuestos por el viejo, más de quince años atrás. La onda que tienen entre ellos, teniendo en cuenta que son familiares (encima de artistas), es realmente admirable; algo muy raro de ver en nuestro histérico e histriónico entorno citadino.
Pues la verdad que la rompen, sin ir más lejos. Les dejo la página (
www.aqualactica.com) pero también pueden chequear algunos temitas completos en myspace.


Catálogo de la amistad, por Niko Gadda Thompson

En nuestros tiempos aprendimos a someter la amistad a lo que suele llamarse las convicciones. Y lo hacíamos con el orgullo de actuar con rectitud moral. Es necesaria una gran madurez para comprender que la opinión que defendemos no es más que nuestra hipótesis favorita, a la fuerza imperfecta, probablemente pasajera, que sólo los muy cortos de entendederas pueden tomar por una certeza o una verdad. Contrariamente a la pueril fidelidad a una convicción, la fidelidad a una amigo es una virtud, tal vez la única, la última.
La amistad que está sometida a un interés superior a la amistad, no tiene nada que ver con la amistad.
(Milan Kundera)

Les proporongo algo: A continuación arranco una lista de los distintos tipos de amigos que uno puede tener en la vida. ¡Anímense a continuarla si son guapos! Aquellas ocurrencias que valgan la pena, serán publicadas en el próximo lance.

Están los amigos de todos los días, aquellos con los que –en determinadas épocas de tu vida- se vive una especie de adicción afectiva; comen juntos, juegan juntos, salen juntos, boludean juntos y hasta se aburren juntos. Amor “coartado en su fines”, lo llamaría Freud; como una pareja pero sin romanticismo ni sexo (ahí entraríamos en una categoría completamente distinta). Una versión más adulta –es decir, menos intensa pero bien prolongada en el tiempo- podría definirse como la descripción “base” de la amistad.
Están los amigos que ves tres veces por año pero existe tan buena conexión entre ambos que cuando se reencuentran sienten como si hubieran estado jugando a la play, hablando de minas-fútbol-música-más minas-horticultura y coproduciendo unas borracheras padre durante toda la noche anterior.
Están los amigos-novia que se ponen celosos de tus amoríos, de tus otros amigos y te llaman para reclamarte que no los llamas.
Están los amigos que nunca te juzgan, y están los que se juzgan por ser tus amigos.
Están los conocidos que creen ser tus amigos y están los amigos que sentís como hermanos.
Están los amigos “elegidos” y los amigos “hereditarios”. Los elegidos los conoces en el club, en un recital, en un asado de otro amigo que hizo popurri de amigos con amigos de diferentes ámbitos. Es decir, los amigos que uno elige tener y conservar. Con los hereditarios, en cambio, sucede como con tus familiares sanguíneos: simplemente estaban allí, alrededor tuyo. Se trata de los pibes que conociste en lugares como el cole, la facu, el laburo o la cárcel. Por obligación social (misma clase, mismo cubículo, misma celda) tuviste que compartir con ellos varias horas al día y –de manera más bien fortuita- hicieron buenas migas. La intensidad y calidad de estos dos tipos de amistades varían en función del caso; ninguna categoría es necesariamente más efectiva que la otra.
Están esos primos o tíos que son tan copados que no alcanza con sentirlos parientes; definitivamente son amigos. Con los abuelos sucede algo distinto; ellos son los amigotes adultos de tu infancia.
Están esas parejas sustanciosas que además de serlo son también un poco los padres, hijos, tíos compinches, tatarabuelas y, por supuesto, amigos de uno.
Están los amigos de tus amigos, que no son tus amigos, pero que bien podrían serlo alguna vez… a menos que seas del tipo de los “amigos-novia”.
Están los amigos de sí mismos y de nadie más; esos son los que después terminan como villanos en las historietas.

Amigos los hay de todo tipo. ¡Eso ni que hablar!