27/12/08

UN ABOGADO POR UN ARTISTA, por Los Tres Bufones

“A nosotros, los de la selva, nos consta que el hombre es el más sabio de todos los seres creados. Pero, si diéramos siempre fe a nuestros propios oídos, nos convenceríamos de que es lo más tonto de este mundo.”

(Bagheera -la pantera- en “El libro de las tierras vírgenes”, de Rudyard Kipling)

“Los dignos afanes por ganar nuestro sustento suelen alejarnos de los goces del espíritu y aun del cuerpo. Pueden ser entonces las vacaciones unos rincones floridos del tiempo, que el criollo despierto sabrá aprovechar para asomarse a los misterios del universo o para atropellar a alguna morocha. El amor y el conocimiento. No hay mucho más en la vida.”

(Mandeb, A favor y en contra de las vacaciones - A. Dolina, Crónicas del Ángel Gris)


En blanco, por Niko Gadda Thompson
Tengo la barba esponjosa. He de afeitarme.
Me pasé la mañana leyendo y tratando de instalar un aparato de esos que te ayudan a perder el tiempo con la triste promesa de no necesitarlo. Almorcé y me senté al sol a mirar como la brisa arrugaba la piel de la piscina. Escuché los sonidos cotidianos del barrio: los pájaros locales, los perros del vecino, el franeleo del viento entre los árboles, todo envuelto en un exquisito solecito de media tarde. Inmóvil por un rato, junté coraje y asomé mis miedos a la hoja en blanco.
Y aquí estoy, farsante una vez más; escribiendo sobre lo que hago cuando no estoy escribiendo.

Cositas lindas
Breve historia de Norteamérica.

http://www.youtube.com/watch?v=g0NdiIxuhdw

Gran compilado de gatos pa cagarse de la risa con un agregado muy especial: Rufus, el perro skater.

http://www.youtube.com/watch?v=Kxa0mnDj0bs&feature=related

Un abogado por un artista, por Vincent von Streitsen
Primero que nada, quiero aclarar que estoy cansado de escuchar decir a todo Edmundo que los artistas son sólo aquellos que practican las artes clásicas (literatura, música, pintura, etc.). Un artista es un creador, con toda la inmensidad que dicho concepto implica. ¡Y no se limita a nada! Nuestra necesidad bestial de expresarnos –manifiesta o no, todos la tenemos- emerge hambrienta y se estampa de cara contra la inocua Nada, ese cosmos de infinita pulpa, universo blanco y paralelo, hogar de todo aquello que está por ser.
El artista es aquel que sufre con placer el acto de arrancarse ideas para luego darles forma –la que sea y como sea- y así calmar el prurito compulsivo de la insaciable creación. Tan simple como eso…
Imaginar no se nos hace más sencillo con el paso del tiempo. Como todo en nuestro cuerpo, es un músculo que hay que alimentar. El artista es un obeso y a la vez un anoréxico de la imaginación, porque no tiene paz, no conoce la satisfacción de la mente en blanco, excepto cuando acaba de comerse una obra entera, o cuando acaba de vomitarse una de ellas.
Analogías rebuscadas aparte, hablo de imaginación no estoy pensando sólo en volar, viajar en el tiempo o tomar té con galletitas junto a Alicia en pleno país de las maravillas; crear es como jugar a la Playstation: se puede aniquilar tranquilo todo lo que uno quiera. Y si no, miren a la Reina de Corazones cortando cabezas a diestra y siniestra. ¡Vieja loca esa Reina de Corazones! Con el arte se puede descargar sin culpas –lo cual no es poco- toda la mierda acumulada en nuestros depósitos de deyecciones psíquicas. Y eso sí que es satisfactorio. Al menos práctico y, sin lugar a dudas, terapéutico.
Por eso no es chiste lo de “un abogado por un artista”. Después de todo, un tío pintando o tocando la flauta jamás le ha hecho mal a nadie. Al menos mientras lo hace.


¿Lo que?, por Niko Gadda Thompson
Mi paso por el mundo del periodismo fue sin duda fugaz y decepcionante. Yo estaba viviendo en Londres por aquel entonces y en mi primera entrevista de trabajo me tocó almorzar con la corresponsal, en aquella ciudad, de un importante periódico porteño. Allí fue donde me enteré que haciendo carrera con ellos – y esto sería lo mismo con cualquier otro sitio – tendría que esperar no menos de cinco años –incluso hasta diez- para gozar con el privilegio de ver publicada una simple “opinión” de mi autoría.
Mi decisión fue automática; nunca descarté algo con tanta rapidez.

Me cago en Metzinger, por Mitzuca Chinycó
El cubismo debería ser una etapa en la carrera pictórica del maestro Picasso, y no un estilo completo con una lista interminable de copistas fracasados. No sólo lo encuentro ridículo sino que, personalmente, me daría vergüenza basar todo mi esfuerzo y eventual reconocimiento profesional en la reproducción –a lo sumo desarrollo- de la acertada idea que tuvo otro tío. Perdón por el eructo con sabor a crítica fermentada, pero esto es lo que siento, señores.
No me quejo de las manchitas en sí, pues hay algunas muy bonitas. Ni siquiera es un tema de iniciativa personal, porque existe y hay mucha. La falta de autenticidad es lo que más me preocupa. ¡Lo único que me preocupa! Mientras tanto tenemos a la bohemia “in” contemporánea que no hace otra cosa que plagiarse mutuamente, llorar por un rincón en el Malba y vestir ropita super cool que ya se usa en el norte desde la temparada pasada.
Existen tantos buenos artistas sueltos y andrajosos por ahí sin nadie que los mime y los reconozca como Dios manda, ¡que se me encoge el corazón de sólo pensarlo!

Carta de lectores

Esto me lo mandó un melómano empedernido y viene a alimentar la info sobre Madame Baker, la negrita de St. Luis que cautivó al sofisticado París de los años 20:

La grandiosa Josephine, al ver el talento y carisma de un mulato guitarrista de las tierras del sur de América, no dudó en sumarlo a sus filas. Se acompañaron muchos años, los de mayor éxito de ambos, y sazonaron sus famas con un romance poco difundido pero intenso, como corresponde. Dos artistas únicos y, sobretodo, innovadores y llenos de talento. Josephine y Oscar Aleman, argentino y el mejor guitarrista de todos los tiempos. Al menos para mí.

Chin chin, Matute


Sólo para nerds y demás gente grossa
La civilización Yanomani, oriunda del Orinoco, cree que los seres humanos provenimos de gotas de sangre caídas en el barro fruto de una feroz lucha, justo después de la creación de la tierra, entre dos criaturas bestiales y gigantescas.

¡¿Existe acaso una metáfora más copada que esta para describir el origen de la humanidad?! Estos Yanomani sí que la tienen clara.
Los reto pues, mis entusiastas lancerillos, a compartir con el resto de la tribu las más locas y bizarras alegorías mitológicas que atesoren en sus arcas mentales. O pueden recurrir a Google, como hacemos nosotros, y encontrar alguna que valga la pena. Las mejores serán publicadas en el próximo número del hebdomadario. ¡A ver quién se la banca!