23/7/08

Lance Hebdomadario XI, TARDE PERO QUÉ IMPORTA, por Vincent von Streitsen

“La gente cree que no soy más que un chucho maloliente sin novia y que trabaja de pringao integral, pero al menos soy auténtico y no le envidio nada a nadie” (Fray de Futurama, versión traducida al español ibérico)

No es poco, mi querido Fray. No es nada poco.

Tarde, pero qué importa
¡Saludos, lanceros! En esta oportunidad me tendrán a mí, vuestro querido Vincent, como su leal anfitrión. Empecemos por un sabroso tentempié:

Chistes cortos políticamente incorrectos
¿Qué le dijo una tuca a la otra?
"Ju, ju... ¡Tamos re fumadas!"

“Fracasamos para triunfar, sufrimos para gozar, odiamos para amar. Los Ángeles no lloran...no saben lo que se pierden.” (Vincent von Sreitsen.)

Si existe algo más narcisista para un escritor que leer en voz alta un fragmento de su propia autoría en algún contexto público, sin dudas es citarse en algún escrito posterior. Como ven, soy definitivamente un narcisista, y eso que nunca me leí en público. No importa, me he citado y no hay vuelta atrás, pero creo que valió la pena sobretodo porque no recuerdo haberlo escrito, y siempre es bueno no recordar algunas de nuestras propias creaciones porque eso nos sorprende y refleja nuestra capacidad de expansión, nos abre el abanico de nuestras más resignadas limitaciones. Es como cuando rememoramos el fragmento de algún sueño que tuvimos y nos maravilla la idea de haber diseñado ciertas estructuras, respondido con ciertos conocimientos, actuado con determinada astucia que hubiéramos jurado jamás poseer.
Y sucede que habitan en mi mundo interior un sinfín de seres únicos y extravagantes. Soy la carcasa material de una horda imaginada que se ha repartido entre sus miembros los dominios de mi mente. Contradictorias por definición, dichas entidades mantienen la armonía propia de una variedad equilibrada. Se definen por la autenticidad de sus convicciones, mas éstas son dispersas, diferentes unas de otras.
Por si esto fuera poco, mis fronteras cerebrales sufren constantes invasiones volviendo al entramado sináptico un verdadero campo de batalla… o una loca fiesta romana, según cómo se vea. Tormentos indescriptibles, placeres fabulosos, cosquilleos emocionales imposibles de clasificar. La aplastante duda seguida de la más ferviente osadía. El hastío pantanoso devenido goce irrefrenable. La tristeza absoluta opacada por la algarabía repentina. Y todos estos estados amalgamados y reorientados en un pastoso ciclo pendular que nadie sabe dónde empieza ni cuándo cojones termina.

El que esté libre de mañas, que tire la primera bronca, por Niko Gadda Thompson
Es verdad, nos gusta rascarnos los huevos, comer en la cama, mear con la tabla donde sea que la tabla esté, sacarnos los mocos, scanearlos con la mirada y masticarlos un poquito antes de tragarlos… En fin, en internet hay una cantidad infinita de textos circulando acerca de nuestro simiesco y desvergonzado comportamiento, sobretodo en presencia de una dama (que es, en definitiva, cuando el susodicho comportamiento queda registrado y sentenciado a juicio), así que no necesito extenderme demasiado en los ejemplos. Seguro que si uno pone “hombres + cerdos”, o “son todos iguales”, o incluso “olor a pata: riesgos y contraindicaciones”, encontrarán un sinfín de astutos y desopilantes power points refiriéndose al tema.
Definitivamente somos unos mutantes sarnosos, pero no se olviden que también existe como contrapartida una cantidad similar de textos referidos a las diferentes manifestaciones –más o menos psiquiátricas- de la histeria femenina. Digámoslo de una vez: las chicas también nos rompen las bolas, y es hora de que tanto unos como otros lo admitamos de verdad. Es por eso que el amor verdadero será siempre inversamente proporcional a la mala sangre que uno se haga respecto del las mañas del otro, y nunca a las mañas mismas. Amar es aceptar a ese otro tal y como es, y esto no le quita a uno el derecho a renegar, pero sí detiene el ejercicio compulsivo de dotar a las mañas de un peso que no se merecen. Al fin y al cabo, somos todos un poco insoportables.


Musicovery
Si estás harto de escuchar los mismos temas de tu lista winamp todos los putos días, deja de llorar como nena chiquita: llegó
www.musicovery.com lo último en bibliotecas musicales interactivas.

Los artistas, incluido todo aquel que haga lo que hace con genuina pasión, deberían poder marcar la diferencia en este sistema compulsivo donde “más es mejor” y lo bueno se va al reverendo carajo. Por eso, son ellos los que tienen que admitir, antes que ningún otro, los abismos económicos que existen en todos los planos de la sociedad. Y al hacerlo, deberían prestarse a reducir esta distancia decretando, por ejemplo, un valor máximo -estándar y universal- para la venta de cualquier obra de arte. Digamos… no más de un millón de dólares la pieza. Hacer una verdadera obra de arte es muy difícil y sale caro, ¡pero no más de un palo verde, joder!
Así y todo, mis gritos son tiranos. Si los trabajos que hoy valen demasiado empezaran a valer un poco menos y los que menos un poco más, aunque siempre menos que demasiado, ¡¿cómo haría la innoble Hipocresía Imperante, atragantada de coloridas mercancías, para poder alimentar a su retoño la dulce niña Vorágine de los Libres Mercados?! ¡Qué sería de la ciega y fofa Codicia que sólo entiende de números y acumulaciones! ¡Cómo podrían aliviarse las necesidades del humano Sadismo, cuya existencia sólo cobra sentido cuando consigue aniquilar sin escrúpulos las esperanzas de los más necesitados! ¡A quién se le ocurre ser tan noblemente cruel como para acabar con todos los males de este tonto mundo!

Para matar al egoísmo habría que matar al miedo, ¿verdad? Miedo a morir por falta de comida, techo, tranquilidad. Y eso sí que se complica. Porque el miedo no es externo ni cosa nueva, y nada hay de artificial en nuestras circunstancias. Somos hipócritas, voraces y codiciosos porque somos seres humanos. Y los seres humanos sienten miedo, miedo al hambre, al frío, a la soledad, a ese Otro que nos amenaza desde cada rincón de la existencia.
La codicia, por tanto, es nuestra más auténtica defensa. Su único problema radica en alejarnos de la felicidad.

Donde diablos está Matt
No se lo pierdan:
http://youtube.com/watch?v=zlfKdbWwruY

Y hablando de dinero, codicia y perdedores, me veo impelido a hacerles un pedido informal aunque muy serio:
Si alguno de ustedes conoce algún mecenas que quiera rescatar de la miseria a escribidores muertos de hambre, no duden en contarles la historia de nuestro querido Niko. Mitzuca y yo nos arreglamos bastante bien con nuestras pensiones vitalicias y algunos donativos extra que recibimos de la “Asociación de Viejitos Chotos Unidos”, pero el mocoso todavía sirve mesas en antros infectos y colabora por ridículas monedas en siniestras publicaciones especializadas para poder, apenas, sobrevivir... ¡Pobre, pobre mocoso! Todos sabemos que es un idealista, un romántico, un soñador y, sobretodo, un vago sin remedio, ¡y por eso mismo debemos ayudarlo!
El arte históricamente se nutrió siempre de la generosidad y el reconocimiento de sus más ávidos y pudientes consumidores. Recuperemos esa noble costumbre para que este frágil espíritu sensible que no ha sido diseñado para mantenerse a flote en las oscuras aguas del océano capitalista, florezca y sienta -por fin- el sol en la cara, respire profundo y… edite algunos libros, se haga famoso, amase una fortuna descomunal y le haga pito catalán a las putas injusticias de la vida mientras se da un baño con espumas aromáticas y leche de manatí, como siempre quiso.

De esa forma, su desinteresada labor redundará en beneficio de todos.

En fin, yo sólo me encargo de inyectar el prurito en sus conciencias. Aquí los dejo, mis amados lancerillos. Se hace tarde para mi recreo vespertino. Me he conseguido un disco de Europe y ya tengo lista mi colección de crucigramas irrealizables. ¡Ah! El dibujo de esta entrega es de mi autoría; Mitzuca estubo demasiado borracho esta semana como para dejarnos algo de su magia.

Pasadlo bien y resistan, que no falta tanto.

Licenciosamente, Vincent


P.D.: http://www.lostresbufones.blogspot.com/

Jacinto volando

15/7/08

Lance Hebdomadario X - CHONCHO´S LIFE BUS

Esta semana el equipo del Lance no ha tenido la inspiración suficiente como para preparar el hebdomadario acostumbrado. Las razones no tienen que ver directamente con el susodicho ritual sino con las circunstancias que rondan nuestra humilde existencia. El ejemplo más claro es la despedida de un gran amigo de los bufones, el señor Aldo Delgadillo, mejor conocido como el “Choncho” por aquellos que alguna vez tuvieron el privilegio de su presencia. No es que haya estirado la pata el pobre muchacho; es un joven vigoroso y todavía le queda mucha rosca, esperemos. Pero sí se vuelve a Paraguay, su tierra querida. Y nadie sabe cuándo volverá, ni siquiera él.

A ti, querido amigo, te dedicamos este pequeño homenaje. Por tu bondad, por tu honor y por tu sabiduría. ¡Y por las alegres borracheras de la madre pirámide!

Que la buena fortuna te acompañe siempre,

Vincent, Mitzuca y Niko

Lance hebdomadario IX - E LITL BIT OF DIS, E LITL BIT OF DAT, por Mitzuca Chinycó

“La lógica humana es tan lógicamente estúpida que nada cuesta creer que hayamos llegado a la luna antes de inventar un dispositivo que nos permita mear en la noche sin tener que levantarnos de la cama. ¡Juro que si las cosas me salen bien, dedicaré el resto de mi holgada existencia a la creación de semejante maravilla!” (Niko en uno de sus arrebatos literarios, Buenos Aires - 2005)

El intelectual mediocre siempre ha descartado los pequeños milagros de la vida por pertenecer éstos al terreno de la mundana y licenciosa cotidianeidad. El intelectual de pelo en pecho, en cambio, mundano y licencioso él mismo, no sólo los respeta sino que los disfruta. Difícil se le haría menospreciar momentos tan afortunados como los que pasamos postrados en el trono durante un buen cago matinal, o los que ensalzan la tertulia etílica de una estupenda juerga nocturna, o aquellos que preludian al más salvaje de los sexos y ni hablemos del placer de despertar sin molestos artificios tras varias horas de sueño angelical.
Nosotros, bufones y lanceros, recordamos esos pequeños milagros de la fakin vida como un homenaje a la susodicha cotidianeidad. Lo hacemos porque gozamos haciéndolo, y no hace falta agregar más. Como dijo alguna vez el astuto de Pascal: “Antes se cansará la razón de imaginar, que el universo de maravillarnos”. Y así es, cabrones. Háganle caso al tío Blaise.

Aquí los dejo, entonces, con una nueva entrega de esta sección que nuestros asesores aconsejaron adjetivar como “legendaria” y yo les dije que no sean pelotudos que recién vamos por la cuarta o quinta, que no podemos mandar cualquiera así como así, pero que no por eso dejamos de quererla y mimarla mucho. Después de todo, es nuestra propia plant… sección.

EL MUNDO ESTÁ DE LA CORNETA

El duelo inverosímil, por Niko Gadda Thompson

Estaba yo viajando en tren rumbo a Tigre -el barrio que supo adoptarme hace ya un par de años- y me encontraba sentado leyendo en un hueco justo en frente de una de las salidas de mi vagón. En eso tocaba San Isidro, estación de las más concurridas. El tren se detiene, las puertas se abren, levanto la vista y ¿qué es lo que me encuentro en el andén? A dos señoras agarradas de los pelos, con los cuerpos en insólita postura (curvados hacia delante con las cabezas rozándose), las dos en absoluto silencio y rodeadas por un séquito semicircular de curiosos embobados casi tanto como yo, que estaba en primera fila y miraba la escena sin todavía comprenderla del todo.
Las guerreras improvisadas se batían con manifiesta intensidad a la vez que rígida parsimonia, la mirada de una puesta en la mirada de la otra y con el rictus de aquellos que se saben atrapados, pero no vencidos. Así se quedaron el tiempo que duró mi presencia mientras que sus respectivos allegados, entre confusos y avergonzados, intentaban separarlas sin resultado alguno...
¿Qué locas motivaciones habrán existido para que estas dos mujeres –ambas de mediana edad y apariencia respetable- decidieran enfrascarse en semejante situación? ¿Qué tipo de arcaicos mecanismos se activaron en lo más profundo de sus entrañas para terminar así, enroscadas y furiosas? Jamás lo sabremos.
Así como aparecieron, desaparecieron. Las puertas se cerraron y ya no supe más.


Ahora un típico sermón, irritante pero certero, de mi colega el irremediable Vincent:

Breve aproximación al entendimiento del ser y sus dimensiones, por Vincent von Streitsen (Angola, 1971)
“Siempre he despreciado esa línea recta entre dos puntos. No por razones literarias, sino porque desvanece toda esperanza. Todos los seres, reales o inventados, merecen el destino abierto de la vida.” (Grace Paley, discípula de Chejov)

Mi paso por el mundo del periodismo “oficial” fue fugaz y decepcionante. En mi primera entrevista con la corresponsal en Londres de un importante periódico alemán, me enteré que haciendo carrera con ellos –y al parecer sería lo mismo en cualquiera de estos grandes antros con rotativa propia– tenía que esperar no menos de cinco años -¡podrían llegar a ser diez!- para gozar con el privilegio de ver publicada una opinión de mi autoría… La verdad es que nunca descarté algo con tanta rapidez. “¿Que sentido tiene escribir si no se puede opinar?”, pensé entonces. Y lo sigo pensando ahora.
No me molestaría escribir sin razón o sin sentido; ambos no son otra cosa que meros estilos. Lo que nunca disfrutaría es hacerlo sin intención. Creo que lo único que importa para que un pensamiento, una idea, en definitiva, un sentimiento sea tenido en cuenta, es que tenga espíritu propio.
Uno crea sin saber bien cómo. Se descubre a sí mismo relatando situaciones, describiendo personajes o jugando con ideas que no sabe bien de dónde provienen. Las musas de los griegos no son otra cosa que nosotros mismos sorprendiéndonos. Así, las palabras se secundan, las oraciones se entrelazan y surge algo donde antes no había nada. Escribir es elegir. Elegir es estar vivo.
A raíz de esa entrevista me di cuenta que no tengo pasta de periodista en el concepto más clásico de la palabra, entendido como un mero informador de los hechos que nos rodean. A mí me nace opinar, y opino sobre todo, después de todo y por sobre todo. Opino sobre lo que me incumbe y sobre lo que no me incumbe; sobre lo que merece y sobre lo que no merece una opinión. Opino para bien y opino para mal, y me atengo a las consecuencias. Porque opinar siempre redundará en reacciones por parte de ese Otro que escucha, tanto si es para apoyarte o agregar como si es para refutar o directamente, anularte. Un juego al que, en mayor o menor medida, jugamos todos.
Cada uno tiene su versión de las cosas. Y todas esas versiones tienen su parte de verdad, su parte de exageración, y su parte de mentira. Esto resulta de la sumatoria que cada uno hace de sus intereses, sus intenciones y, para completar, sus emociones. Comunicarse siempre ha sido una tarea difícil, entre otras cosas, porque en ella están implicadas todas las relaciones que maneja el individuo, no sólo las que resultan agradables y llevaderas. Si no podemos -o no queremos- comunicarnos con una persona, aunque sólo sea una, ya estamos fracasando.
Tal vez la repulsión sea tan natural –y por consiguiente necesaria- en el ser humano como lo es en la materia misma, o la energía. Me he pasado las últimas 7 décadas intentando demostrarme lo contrario, buscando la manera de poder decir: la mala ostia es una imposición caprichosa de nuestros corazones resentidos y puede ser suprimida. Aún estoy muy lejos de conseguirlo. Las personas parcelamos nuestra existencia mucho más en momentos que en períodos; la satisfacción, la felicidad, la paz interior son más bien experiencias que estilos de vida.
De todas formas podría admitirles que nada de lo que he dicho aquí me resulta a la final creíble. La incertidumbre es mi verdad; la verdad, una mentira.

No me queda, pues, más opción que ser un farsante.


Duras palabras las de mi colega Vincent. Duras y escamosas. Pero también patéticas, como muy bien lo supo confesar al final. Ya lo conocemos bastante y sabemos que todo su ser resuma frustración, pedantería y decadencia, los ingredientes esenciales de su fragancia natural. Y la razón, también, por la cual me cae tan simpático.
Yo, en cambio, soy un tipo alegre, atractivo y exitoso. Una especie de Simenon del oriente, solo que sin tantos escritos... y sin tanto dinero… Pero bien parejo con el belga a la hora de las conquistas.

En fin, me aburro muy pronto. Aquí es donde me despido, mis queridos lancerillos, con un saludo de buena fortuna y esta estrofa de Damas Gratis:

“Colorín colorado, el que no hace palmas se sienta en el pelado”.

Hasta luego cocodrilo, Mitzuca Chinycó.

P.D. Disfruten de mi noveno chiste gráfico. Es el último que tengo hecho. Veremos si salen más…

Lance Hebdomadario VIII - PRESENTACION DEL BLOG "LOS TRES BUFONES"

Señoras y señores, amigos presentes, amores pasados, errores futuros, críticos innecesarios, fieles admiradores, damiselas de zaguán, damiselas de alcoba, damiselas de dorapa y la poca servidumbre letrada, es hora de presentarles a mi más reciente criatura.
En el mundo que hoy conocemos el clásico soporte llamado “libro” es cosa de pudientes, afamados o simplemente idiotas. La labor del escritor comienza ahora por la red. Me ha costado un tiempo darme cuenta, pero como dice el refrán: “Estaba distraído mirando culos”.
Sin más preámbulos, dedicamos este octavo hebdomadario a la presentación de:

http://www.lostresbufones.blogspot.com/

Salud y mucho amor, Niko, Vincent y Mitzuca.

P.D. Va chiste de Mitzuca, firme como rebenque ´e gaucho.