25/6/08

Lance Hebdomadario VII - HOMENAJE A LAS CATALINAS, por Vincent Von Streitsen

Un sujeto muere y sube al cielo...

“¡¿Eres realmente tú, Dios?! ¡Si serás cabrón! Así que al final existías nomás... ¡Y yo que te creía una metáfora sobrevaluada! ¿Tienes tiempo para hablar o estás muy ocupado? Imagino que estarás a full con tus tareas… místicas y todas esas cosas pendientes que andan por ahí… ¿no? Porque si es así yo... ¿seguro? Pues mira qué bien. ¿Y te permites esto con todos los que pasan por aquí o soy un tremendo afortunado? Ah, claro, por supuesto; tonto de mi… no por nada eres el supremo, ¿verdad? ¡Jojojo! ¿Lo eres no? Vale, vale. Y dime, ¿qué es lo que sucederá ahora? Digo, con el mundo y todos esos perejiles que andan correteando por allá abajo. ¡¿Así sí?! ¿Pero entonces no...? ¿Y entonces la…? ¿No me digas que…? Nooo… Que lo parió, diosito santo. ¿Y vos decís que con esta maniobra la gente va a entender la indirecta? Aja, eso no es lo que impor… Hmm… ¿y qué es lo que importa, entonces? ¡Aaaaahhh! Entiendo. ¡Ja! ¡Cuando se enteren los de abajo, la cantidad de cíclopes nipones que se van a decapitar! “

Homenaje a las Catalinas, por Vincent Von Streitsen

“Y es allí donde quiero que ustedes se involucren. Conversen conmigo, escuchen mi historia, transformen mis ideas una y otra vez. Hagan nuevo algo de lo viejo. Como una vomitada sin fin, un círculo virtuoso de la más sincera creación. Nos descubrimos mutuamente, nos inventamos mutuamente. Sólo soy en función de lo que ustedes quieran hacer de mí. Me han despertado y se los agradezco. Dejen que tome aire y comencemos.” (Mitzuca Chinycó, El olor a pie -1957)

Revisando la magistral y absurda compilación que el joven N.G.T. ha venido haciendo desde hace años sobre citas cojonudas de la literatura universal (léase ocurrencias pronunciadas en general, no sólo escritas en los libros) leía que “la belleza es una posibilidad”, o lo que es más o menos lo mismo, el resultado de una decisión. ¿Es esto bello para mí…? Más adelante agregaba que “ver la belleza es inventarla”. En seguida pensé en una mujer, una mujer específica, y me dije inmediatamente: Por qué no escribir algo al respecto.

Hace poco leí la biografía de Catalina la Grande (una legendaria emperatriz rusa –en rigor, ella era alemana- que gobernó en aquellas tierras por muchos años y causó sensación en toda Europa) y si algo me quedó claro con su historia interminable de amores prohibidos, carismas desbordantes, secretos de alcoba mundialmente célebres, orgías histéricas y devociones no correspondidas, es que la belleza humana -la belleza que comprende todos los aspectos de nuestras individualidades- se nuclea en lo físico (basta de hipocresías), nos impacta en lo visceral y se traduce en la expresión de nuestros deseos más que en la consumación de nuestras conveniencias.
Catalina elegía a sus aliados no tanto por las convergencias políticas y estratégicas que compartía con las de aquellos países que enviaban a sus representantes, sino más bien por la gracia, el carisma y la “belleza” de esos mismos representantes. Una actitud desganada o melancólica, la típica inapetencia intelectual de los nobles de la época, incluso el mal aliento o un tono de vos demasiado alto o demasiado bajo, hacían que la Emperatriz de la madre Rusia se tornara naturalmente hacia las propuestas del bando contrario. Ni hablar de aquellas almas privilegiadas que se diferenciaban del resto por su elegancia, su buen humor o la “fama de alcoba” que los precediera. Éstas tenían todas las de ganar a la hora de competir por los favores de la soberana.
Y sucede que todos nosotros, incluso los grandes emperadores del mundo, somos seres subyugados al poder de la seducción y la belleza misma, en todas sus posibles formas. Seguramente la política actual se siga rigiendo por estos mismos mecanismos mundanales. Después de todo nada humano ha cambiado a excepción de la decoración.

En el castillo donde vivía cuando era niño había otra Catalina, una muy diferente a la emperatriz aunque, como ella, nacida en otras tierras y adoptada por la madre Rusia. Era la encargada de la cocina y fue la abuela, que nunca tuve, por acuerdo mutuo. Murió inesperadamente durante mi adolescencia.

En nuestro microcentro porteño tenemos a los edificios Catalinas, o “de” Catalinas, o “en” Catalinas -no sé bien cómo se diche- donde los yuppies más salvajes se pelean por tener su próxima ofis. Bueno, si no contamos a Puerto Madero in-shore y ahora también la zona off-shore con el Hilton en primer plano. Tipos raros los yuppies. Mucho traje, mucha corbata… para mí que están tramando algo. En fin, yo y mis prejuicios.

Así que, como verán, Catalinas hay muchas. Si alguno de ustedes conoce a alguna de ellas que valga la pena rescatar del olvido eterno, no duden en escribir unas líneas al respecto y mandarlas al nicogaddda@hot. Las mejores Catalinas serán publicadas en el próximo hebdomadario.

El mundo está de la corneta
Una juguetona pero cortita: El otro día estoy cenando con el “pater pelado” (mi viejo) y, chamuyando de fobias y del frío que lo parió, le recuerdo lo ridículo que es tenerle miedo a los ascensores y el cabrón, muy sabio, me responde:

P.P.: -No hay nada de ridículo en una fobia, jovenzuelo. ¡Y todos tenemos alguna! Como aquellas dos bibliotecarias de la Clínica Cornú, las señoritas Flavia “Watusi” Santillán y Anaquel García del Tomo. A la que le decían Watusi, se lo decían porque era una morena alta y muy hermosa, capaz de recordar –y esto es lo importante- el número de todas las historias clínicas de la biblioteca, una vez sabiendo el nombre del paciente.

Moi: -¡No jodas!

P.P.: -De verdad

Moi: -¡Increíble! Pero pará… ¿eso que tiene que ver con las fobias?

P.P.: -La otra le tenía fobia a ponerse pantalones.


Aclaración I: Los nombres de personas e instituciones sí están modificados para no meternos en problemas.
Aclaración II: La palabra “watusi” no tiene que ver ni con mujeres, ni con altura, ni con belleza. Las watusi son unas vacas africanas de inmensos cuernos. Nuestro equipo de expertos psicoantropólogos sugiere que el autor del mote debe haber confundido –por asociación inconsciente- watusi con “masai”, una tribu de altos y hermosos africanos meridionales. Pero esta es sólo una sugerencia.

Bueno, ya estamos terminando. A los oniricófilos, aquí les dejo un par de recomendaciones: Para los amantes de la bella fantasía, busquen, raudos, películas de Hayao Miyazaki. Para los amantes de la libre fantasía, no lo duden: capítulos de Bobobo. Y para los amantes del agridulce, lean a Hans Christian Andersen.

Dormid bien, comed bien y descuidaos del resto, mis queridos freakies.

Inopinadamente, V.V.S.

P.D. Y a todo aquel vejete como uno (léase de 23 añitos pa riba) que quiera tener una primera noción de la generación que se está asomando al mundo laboral y académico -los llamados “Millennials”- consigan la última revista dominguera de La Nación (todos tenemos algún amigote aristocrático que la compra) y léanse la nota de tapa. Nunca pensé que recomendaría un artículo de dicha publicación, pero hay que admitir que los ha habido buenos, y éste es ciertamente uno de ellos.
Se vienen cambios en nuestra forma de concebir la realidad, señores; cambios mucho más profundos de lo que parece a simple vista. No me las quiero dar de profeta –todavía no soy tan engreído- pero sí tengo esta sensación que, lo sé, comparto con muchos otros. El artículo lo explica lo suficientemente bien como para que me ponga aquí a bajar una línea que no es sólo mía.
Los que no tienen amigotes en Chetolandia podrán encontrar la nota -¿dónde?- en la “hueva”, por supuesto.

Lance Hebdomadario VI - HAIKU, por Niko Gadda Thompson

El otro día recibimos un correo firmado por uno de nuestros amigos lectores el señor Lumbago Fernandez Sarracán. A continuación, transcribimos la primer parte de la carta y el apasionado planteo que Don Lumbago incluyó como motivo principal de esta, ciertamente, curiosa misiva:


Clorinda
Dpto. de Pilcomayo
Formosa
Argentina
11/06/08


Queridos hacedores del Lance Hebdomadario:

Mi nombre es Lumbago Fernandez Sarracán –“Don Lumba” pa lo jamigo, y le jestoy escribiendo desde mi querida Clorinda, la ciudad fronteriza que me vio nacer y crecer hasta convertirme en el honrao paisano que viste y camina. En fin, no quiero espantar a la peña con más detalles aburridos de mi persona, como el otro día cuando estaba yo en la cena mensual de la “Asociación de cazadores de carpincho” y los jovencitos de la mesa de al lado…

…en el último capítulo de su semanario (un compadre de mi compadre Paco se lo envió a él, y éste luego a mí, vaya uno a saber por qué…) uste hablaba de un tal aforismo y que ya no podía escribirle sin la computadora de uste y entonces fue cuando nombró al haikus… Tendrá que dispensar la inocencia de este humilde norteño, señor Gadda Thompson (¡como pa no intimidarlo a uno con ese apellido curepa que porta uste, don Niko!), pero ¿qué es eso del haikus?
El otro día un paisano amigo me explicó, ma o meno, y me parecieron puras patrañas, la verdá. Así que, o le entendí todo mal o don Sepelio estaba en su “rienda suelta”, como decimo por estos pago cuando alguien reinventa la lengua pa mandarse la parte. Porque el vago me dijo algo así como que es un recitao de tres versos. ¡De tres versos nomás! Y que los versos tienen que tener un número especializao de sílabas que si no, no es un haikus. Y me recitó uno, como quien dice… con esos tres versitos nomás, ¡ni pa una rancherita corta alcanzaba! Me pareció un poco vagoneta la cuestión esta del haikus. ¿Será que estoy embarrao por un desliz en la interpelación, señor Niko? ¿O realmente es así como dice don Sepelio?

Atte. L.F.S

Después pasó, nuevamente, a un plano más personal y nos estuvo contando de sus idas y vueltas como padre de dos familias paralelas –una en Clorinda y otra del lado paraguayo- que la verdad para cagarse de la risa. El loco tiene 13 hijos en total si contamos a los bastaros engendrados por su amante de siempre, la negra Titina. Pero esa es una historia tan larga y suculenta que abarcaría un hebdomadario completo relatarla como se merece. Tal vez más adelante y con el debido permiso de Don Lumbago, por supuesto.

En fin, esta fue nuestra respuesta, escrita por Vincent (que conste que por requerimiento propio), el cual posee una extraña y compulsiva predisposición para replicar cartas ajenas. Personalmente lo encuentro fabuloso; es un excelente chivo expiatorio a la hora de evadir otra de mis tantas responsabilidades:


La Pirámide
Tigre
Buenos Aires
Argentina
12/06/08


Mi querido Lumbago:
El haiku (o haikai) es, efectivamente, una suerte de micro poema con una estructura silábica muy precisa. Según un poeta japonés del siglo XVII: “El haiku es una apreciación directa de un acontecimiento, a menudo trivial, que llama la atención del haijin (hacedor de haikus), el cual lo espiritualiza y eleva por encima de su pequeña trascendencia.”
Como una suerte de sushi literario devenido tendencia por estos lados (especialmente en nuestra histérica y cosmopolita ciudad capital), parece contener su poder de seducción en el hecho de ser una costumbre oriental profunda y milenaria. Pero sí, la verdad es que son “puras patrañas”. ¡O por lo menos lo son para mí también, demonios! No comprendo como nadie nota las oscuras fuerzas del marketing editorial trabajando detrás de esta simple farsa. En todo caso, en su lengua madre y bajo el alero de una tradición heredada, tal vez la cosa tenga algo más de sentido. Pero por estos pagos, salvo contadísimas excepciones, no son más que ridículas chapuzas de intelectuales aburguesados y pretenciosos.
El señorito Gadda Thompson, por su parte, considera a los haikus -y cito al desgraciado- “simpáticos”. Pero para Mitzuca, que no sólo es un viejo loco sino que además es oriundo del Japón, las cosas son un poco más complicadas... Si bien él se considera un haijin desde muy pequeño, jamás pudo componer un haiku con la cantidad de sílabas correspondientes (siempre le falta o le sobra alguna). Al pobre diablo se le abrió una vieja herida en el centro de su orgullo nipón con todo este revuelo sobre el tema.

Así que no se me deje deslumbrar por espejitos de colores, querido Lumbago, y siga usted con sus rancheritas cortas que la cosa va por ahí, amigazo. No se me complique de más.

Lo saludo atte. V.V.S.

Bien. Los que quieran reírse de Mitzuca a sus espaldas, no tienen más que mandar sus mejores haikus al nicogadda@hot. Si alguno vale la pena, no me opondré a que sea publicado en el próximo hebdomadario.

El Mundo está de la corneta:

El lunes pasado recibí este divertido ejemplo de lo que hemos definido como “breves historias, ridículas, bizarras e inverosímiles, pero que han sucedido posta”, las cuales conforman la nueva sección del Lance donde intentaremos reproducir algunos de estos pequeños milagros cotidianos. En esta ocasión el autor es un amigote de la casa, Martín “el hombre-niño” Gonzalez, un superhéroe local que de día es ingeniero agrónomo y de noche un melómanomaníaco inclasificable:

Mi anécdota desde tierra adentro

La “leyenda” dice que en un pueblo situado a 45 kms al norte de la ciudad de Santa Rosa (capital de la provincia de La Pampa), llamado Winifreda, existía una muy pequeña radio que transmitía desde un garage las noticias nacionales, provinciales y pueblerinas. El conductor, de dudoso intelecto (entre arrancado verde / simpaticón), estaba pasando una cumbia de un grupo que ni la familia conocía cuando de repente se corta la música y sale al aire diciendo: "Atención, atención... Noticia de último momento... Fatal accidente en Bahía Blanca... Repetimos... Fatal accidente en Bahía Blanca…", se hizo un silencio y remató: "¡Aaaaahh, no! Perdón... falta aceite en Bahía Blanca". Y volvimos a la cumbia.
Una de las millones de anécdotas que pasan a diario en el centro mismo de la republica Argentina, donde hace mucho frío y pareciera que no llueve nunca.

Gracias, colega, por este maravilloso bocadillo que nos has regalado. Ojalá muchos otros emulen tu gracia y talento enviando más historias del estilo para esta nueva y prometedora sección del Lance.

¿Adiós al signo de apertura de exclamación (¡)?
Quiero aprovechar el cariz de este hebdomadario esquizofrénico para despedir oficialmente a la apertura del signo de exclamación (¡). Ya ni siquiera lo usan mis colegas escritores, seres claramente superiores al resto de la plebe, y a quienes considero referentes de la literatura contemporánea. Si ellos han dejado de hacerlo, será que habrá que hacerles caso, ¿no es así…? ¡Mas no! ¡Me rehúso terminantemente!
Seguiré, intransigente, recordando en la práctica a mi vieja compañera la apertura de signo de exclamación (¡). Los demás se pueden ir al carajo.


No es un blog, no es una página web, no es una revista virtual ni la campanita de Mick Jagger.

¡Esto es un el Lance Hebdomadario!

Porque no todo lo que se vomita sale calentito y te deja los ojos lacrimosos. Ja!

Salud y mucho amor, Niko

P.S. Si alguno de ustedes, mis queridos lectores, viene recibiendo los hebdomadarios vía un amigo (o amiga, obvio; no me hagan aclarar más esta pelotudez, por favor), sepan dos cosas: primero que su amigo la tiene muy clara, y segundo que nos pueden solicitar un envío directo de las próximas vomitadas mandando un mail al nicogadda@hot con el asunto: “yo también quiero ser un lancero hasta la muerte”. Su inteligente solicitud se verá satisfecha automáticamente.

¡Y para los que aún no entendieron el concepto nietzscheniano de “superhombre”, consíganse un buen video de skaters, surferos o snowboarders (da igual, la verdad) y entonces les caerá la ficha!

Lance Hebdomadario V - TECNOLOGÍA, por Niko Gadda Thompson

“Tengo la venturosa teoría de que, conforme el correo electrónico y el MSN sigan imponiéndose como medios de comunicación interpersonales, la Humanidad decuplicará el número de escritores, cuentistas y creativos por metro cuadrado.” (Hernán Casciari - “España, Perdiste”)

El otro día estaba trascribiendo algo para el pasado Lance sobre que andaba cachondo e invitaba a alguna valiente señorita a hacer chanchadas conmigo (otro de mis tantos intentos experimentales de seducción…) y tenía la libreta con mis anotaciones entre el monitor y el teclado (ya que estamos, joven creativo, a ti te lo digo: lleva siempre contigo una pequeña libreta y vomita en ella todo lo que surja en el camino).
En eso ocurre que debía dar vuelta la página, si es que quería seguir trascribiendo, y para hacerlo, se los juro, ¡agarré el fakin mouse! Colgaduras de fumón aparte, me di inmediata cuenta de la intrincada relación que existe entre mi voluntad y la tecnología…

¡Soy un androide oxidado a la hora de escribir a mano! Lo único que puedo hacer cuando no tengo una compu en frente son aforismos y haikus, aunque no he escrito muchos haikus que digamos ya que nunca recuerdo correctamente su singular e irritante estructura silábica. Así que al puro aforismo. ¡No quiero ni imaginarme cómo carajo hacían los escritores antes de la máquina de escribir, la cual ya de por sí es un verdadero pijazo!

Y hablando de pijazos, el fenómeno de la asociación libre me lleva a pensar en una anécdota que estaría muy bien enmarcar en esta nueva sección del Lance que ando con ganas de introducir titulada “El mundo está de la corneta”. Se trata de breves historias, ridículas, bizarras e inverosímiles, pero que han sucedido posta.
La anécdota en cuestión (y la primera de una larga lista, espero) está protagonizada por mi madre y su grupo de viejas pochonchas:

El día que mi vieja fue al cine y le pusieron un dividí pirateado…

Y allá fueron las cinco, el típico grupete de amigotas al pedo en la vida, dándose el lujo de clavarse un cine a las tres de la tarde de un miércoles… ¡Ya sé! La gente, por lo general, les da con un caño (que viven en una nube de pedos, que no hacen un carajo en todo el día, que se quejan por todo para mantener el buen humor y romperle las bolas al prójimo, etc.), pero a mí nadie me engaña. Las viejas son la envidia de la sociedad, (viven del carajo y se divierten rompiéndote las bolas). Son como las chichis de “Sex & the City” pero con mucho más… cosas colgando.
En fin, resulta que las veteranas estaban lo más chochas con su previa de capuchinos italianos y scons caseros y, tras un buen rato del cotorreo obligatorio sobre las mismas pelotudeces de siempre, se fueron a este cine nuevo del cual no recuerdo su nombre (el antiguo Savoy de Cabildo llegando a Juramento). El lugar se la juega de ser un complejo donde se proyectan películas de culto, ¡y los hijos de puta les pusieron una cinta que hasta mi vieja se dio cuenta que era un dividí pirata de los típicos que han sido grabados en un cine de verdad!

Realmente, pa cagarse de la risa.

Bien. Si alguno de ustedes, mis queridos lanceros, tiene una anécdota ridícula, bizarresca e inverosímil que quiera compartir con el resto de la pandilla, no lo duden y envíenla al nicogadda@hotmail con el asunto: “El mundo está de la corneta”. Si gusta, la incluimos en el próximo hebdomadario.

Y siguiendo con esta edición de lo más regurgitada y dispersa, aquí llega el momento de otra nueva sección, un poco más ortodoxa que la anterior, titulada “Correo de lectores”. Nos pareció que valía la pena compartir con ustedes algunas de las reacciones que recibimos después de mandarles el último Lance donde hablo de lo difícil que se me está haciendo conectar con las minitas. Me prometí a mí mismo no censurar los palazos en la nuca. Como verán, no todas son flores…

“El truco radica en no alardear demasiado ni permitir que los demás se crean en la necesidad de hacer de ello una causa propia. Lamentablemente aún no he encontrado la forma de evitarlo... Es por eso que entre todos hemos arruinado por completo mi humildad.” (Oscar Wilde)

Guido desde Porteñolandia:
Aprecio mucho tu valentía, honesta, desenvolvida y finalmente audaz. Si soy minita te llamo, jee, aunque lo de la caquita no es muy inspirador...
¿Quién no se ha sentido así alguna vez? Me identifiqué con el círculo vicioso que parece extenderse hasta el abismo, irremediable situación de desconsuelo. Por suerte me toco salir. ¿Fui yo? ¿Mi actitud? ¿O una ayudita del barba? Ya ni me acuerdo, creo que fue el barba... so relax, es la clave. Apuntar a las un poco más gorditas es buena, pero lindas de carita, ¿eh? Yo prefiero ese balance a bagayo pero con buen culo. Y bueno, esto de la edad te digo, ya entramos a concursar por las separadas, atenti, ¡que a esas si que les aplaude el papo! Abrazo dolape, se me hace que esta movida te va a traer algún pescadito...

Pablito desde Barzalona:
Joder, alguna tiene que picar, ¡si no es que son tontas! Hasta yo estoy pensando en ponerme la faldita e ir a hacerte una mamada!!!!Qué cierto es todo lo que dices, y te aseguro una cosa: da lo mismo si follas o no, siempre hay un sentimiento de vacío en cada cuerpo, una irremediable sensación de abstinencia. Somos seres pensantes, que es lo mismo que decir que somos enroscados y absurdos. Las piedras son duras, los árboles altos, el viento despeina, y el agua moja, ya está, no hay más.Sería todo más sencillo si la vida fuera una foto, quieta, estática, pero no, el puñetero tiempo esta ahí para joderlo todo… el tiempo es aburrimiento y el aburrimiento es creación, juego y –lamentablemente- también es paranoia. ¿De dónde sale la inseguridad? De ahí mismo, del tiempo, del tiempo que tenemos antes de realizar cualquier acto; fracciones de segundo que utilizamos para proyectar todas las posibles variantes de nuestro actuar y todas sus posibles consecuencias… ese tiempo puede resultar mortal, devastador. Al final eres tú y solo tú dando vueltas por la calle, y aunque delante tengas un rostro ajeno, nuevo, bello, dispuesto, tú sólo hablas contigo mismo; tú preguntas, tú respondes, y aquella vocecilla de quien tienes enfrente suena como el tren en el Odeón (un bar al que solíamos frecuentar) de lejos, como una banda sonora de tu vida, y de tu encierro.Yo me siento igual, siempre solo aquí dentro, siempre solo ahí fuera. Y lo peor de todo: siempre estoy rodeado de gente!!! Jajaja!

Rosita de La Feliz:
¡Hola, peladito! ¿Cómo estás? Supongo que te acordarás de mí… Bueno, resulta que leí tu comentario sobre lo mal que te va con nosotras y lo primero que pensé fue: “Si cada vez que va a sacar el tema en público lo hace de esta manera entonces ¡no me sorprende que las mujeres huyan despavoridas!” A nosotras no nos gusta que el hombre se sienta un perdedor, bebé, aunque lo sea. ¡Mucho menos que lo admita! Esa es una actitud muy poco erotizante. ¡Y encima hablas de las porteñas, nada más! Del resto, ni una palabra. Así tampoco te va a ir muy bien que digamos ni en el interior ni en el exterior, querido…
Pero bueno, sos un divino igual y sabes que lo digo porque te quiero. ¡Me encantan los chistes de Mitzuca! El último no lo entendí muy bien pero los demás están re lindos.
Besito besotón, Rosita.

Valeria desde la Quetrófila:
Nicolás, por favor no mandes más mails-cadena ni spam que me traba la casilla. Gracias.

Telón.

Ya lo ven, mis lanceros: los amigos nunca fallan, pero con las minitas… con las minitas es otra cosa.

Y a la gilada que -como yo hasta hace un par de días- aún no lo conoce, les recomiendo la lectura de “Orsai”, un blog (de los buenos) a cargo de Hernán Casciari, gran escritor argento residente en Barcelona. Si ponen en google la palabra “orsai” la página sale al toque y en primera fila. No sean pajeros y hagan caso, que vale la pena.

Salud y mucho amor, Niko.

P.D. Además del acostumbrado chiste gráfico de Mitzuca, en esta oportunidad quisiera compartir con ustedes una anécdota que me ha inflado el pecho cual galleta en agua. Esto es para los que conocen la revista THC:

¡Me publicaron una foto en el poster central de los fumeta con planta propia!

Así es, mis queridos lanceros, la mandé el año pasado antes de cosechar a mi Juanita y nunca me enteré de la publicación sino hasta hace un par de semanas cuando, ojeando distrado la número 7 (esa que en la tapa hay una minita en bolas recostada en un mar de cogollos), me pongo a chequear los caretos de felicidad que suelen tener los colegas cultivadores y en eso, ¡uy! ¡Ese soy yo, loco! Besando a mi dulce Juanita.
Adjunta, obviamente, va la foto original. Los que tengan la revista, podrán comprobar que no los estoy chamuyando.
Saludos nuevamente, mis cansados trabajadores, y que tengan un buen fin de semana.




Lance Hebdomadario IV - TODOS COGEN MENOS YO, por Niko Gadda Thompson

Te prohíbo que leas la oración que me sigue. No hagas caso a las palabras de esa pobre tonta; lo dice porque se sabe aburrida y autoritaria y tiene celos de mis muchas y hermosas cualidades expresivas, sobretodo cuando digo que te quiero y que la vida es maravillosa; pero no la culpes, comprende su desdicha y perdona su rotunda terquedad.

Todos cogen menos yo

Así me siento, señores. Para que negarlo. Estoy atrapado y a oscuras mirando por el agujerito de una pared hacia lo que parece ser una super juerga sin límites ni restricciones y como único compañero me han dejado al pudor, un tío flaco, ceñudo y pomposo de lo más aburrido…
Estoy a tres cuadras de la desesperación. Y tanto se me nota que las minas no sólo lo ven, sino que lo huelen. Ya estoy más viejo y he aprendido una o dos tretas en el arte de camuflar el cachondeo visceral, pero aún así cuesta salir aireado del asunto. Me adivinan mirándolas con deseo (o sea, con cara de mandril en celo) y se dan la media vuelta con esa típica indiferencia fingida de la mujer que se sabe atractiva, pero no por eso se siente dispuesta.
Encima las porteñas son una belleza y eso no facilita las cosas, ¡porque sé muy bien todo lo que me estoy perdiendo! Caminar por Baires se me antoja una tortura medieval de lo más cruenta: hermosas Venus en polleritas cortas y blusitas escotadas (ahora hace frío y salen más tapaditas, pero están divinas igual) donde quiera que mires. Y uno con la cara de boludo que pone sabiendo que nada se va a hacer al respecto. ¡Son demasiadas! Y se suceden unas a otras con una velocidad apabullante. Tanta cantidad me abruma, luego me atonta y termina bloqueando irremediablemente a mi voluntad...

¡La abstinencia me está volviendo loco y no encuentro una sana solución!

Los videitos porneta que me regala internet son de gran ayuda, pero sólo para retrasar una explosión de vejiga que ya es inminente. Las mujeres de la noche son un presupuesto y dejan el gustillo agrio de la conquista sin mérito; aunque son excelentes conversadoras -hay que decirlo- sobretodo porque no te rompen las bolas sino hasta después de las matracas, cuando ya todo te chupa un huevo y estas de humor para charlar de cualquier cosa.
En fin, como dice el refrán: “A falta de amor, sexo”. ¡Pero yo no tengo ni una cosa ni la otra, carajo! Y encima el tiempo se me vuelve en contra: cuanto más estoy sin ponerla, más perdedor me siento, y cuánto más perdedor me siento, más perdedor soy. De ahí al círculo vicioso hay un sólo pelo de concha.
Comerte los mocos no es sólo una actividad propia de los niños y los conductores atascados en el tráfico. ¡Cuántas banderas blancas habré flameado antes de tiempo! ¡Cuántas secuencias levante-noviazgo-pelea-separación habré vivido en mi cabeza antes siquiera de pedirle a la flaca su fakin nombre! ¡De cuántas revolcadas me habré perdido por no liberar la jauría de galgos en “ese” momento que hasta los postes de luz y la salamandra de mi tía Poncia sabían era el indicado!

Al final del día tal vez no esté tan sólo en este club de puñeteros. Cuesta desprender la causa de mis propias limitaciones en el arte de la seducción, pero tengo la sensación de que hay una dificultad bastante universal en esto de generar auténticas situaciones de conexión entre dos personas sexualmente compatibles. Las barreras sociales, morales y religiosas se convierten en barreras personales que nos impiden actuar con la saludable naturalidad y el alegre desenfreno necesarios a la hora de gatillarle unos tiritos al prójimo. Porque eso es lo que se está perdiendo, muchachos: la capacidad real de decirle a una mina “Loca, me gustas”. Y ustedes, mis preciadas damiselas, tampoco nos ayudan demasiado. Pretenden que cada uno de nosotros -en cada una de nuestras valientes remadas- seamos ese alguien “diferente” que las sorprenda; un seductor sutil y a la vez arrasador, un macho cabrío sudoroso aunque sofisticado, ese eterno ocurrente –con equipo de guionistas incorporado- que las haga reír hasta lagrimear por el culete pero sin pecar de ridículo payaso… ¡son unas malcriadas, realmente! A gatas si podemos decir vuestro nombre y no tartamudear en el intento. Acéptenlo: Somos idiotas, torpes y vergonzosos. Hasta el guaperas más “super cool levanta muertos” ha tenido que cortarse el párpado en variadas ocasiones.
Yo no digo que la vida tenga que servir como escenario para una orgía constante y sonante con puras individualidades embadurnadas de voluptuosidad… Tampoco digo que eso estaría mal, pero no hace falta tanto. Simplemente siento que me estoy perdiendo de muchas conexiones con muchas mujeres maravillosas por culpa de nuestras camufladas inseguridades. Y no sólo hablo de conexiones sexuales, porque entre polvo y polvo hay mucho espacio para la conversación afable, las risas sinceras, las discusiones productivas, el porrito buena onda y el kilito de helado que te bajoneas mirando una película re loco y contento, sobretodo si te fumaste ese porrito.

Siguiendo esta línea de pensamiento, y apelando a la buena fortuna (que si me sigue obviando le voy a estrolar una bola de mi propia mierda en el medio de la cara), convoco a esa señorita que ya casi olvidó lo que eran las nuevas sensaciones; a esa mujer insatisfecha que esconde entre sus piernas a una voraz fiera enjaulada. A vos, Rapunsel querida, que estás confinada en ese castillo de Frigilandia harta de reprimir tus impulsos más primitivos por miedo al “qué dirán” o a que se te ensucie y despeine el bendito cabello (¡si serán pajeras!). A vos, minina de curvas abstinentes y mente lujuriosa, que estás leyendo esto y te preguntas: “¿La tendrá grande el pelado?”

Sí, a vos, mi naughty garotiña de duros pezones, ¡no lo pienses más! Es tiempo de que juntes coraje y aceptes la propuesta: te invito a mi lecho de placer sin etiquetas ni protocolos. Tan sólo ven y no mires atrás…

Las primeras tres chicas en acudir se llevan de regalo un tratamiento completo para el cabello a cargo del inigualable Marcos Roman. ¡No se lo pierdan!

Salud y mucho amor, Niko

Lance Hebdomadario III - REENVIAR por Niko Gadda Thompson

Primero se presentó un pouer poin con una introducción y las siguientes láminas (separadas aquí por puntos):

Introducción: Si tu eres mujer y borras esto antes de leerlo, engordarás irremediablemente y la gente, cuando te vea pasar, pensará que eres muy pero que muy fea.
Si, en cambio, eres hombre y borras esto antes de leerlo por completo, tendrás eyaculación precoz durante cuatro años. Si ya la tienes, las chicas se reirán de tus escasos atributos cada vez que te desnudes por el resto de tu vida. Si esto también ya te sucede… no hará falta agregar castigo alguno:

· La vida podría ser maravillosa si no fueras tan inútil.
· Si lo quieres, rómpete el culo para conseguirlo.
· Cuánto más empeño pongas en el trabajo, más actividades recreativas practiques y más vida social saludable poseas, menos tiempo tendrás para coger.
· Al final las minas lindas no ligan tanto porque nadie se anima a seducirlas... Igual tú no vas a hacer nada al respecto porque eres un maldito cobarde.
· Si te dejan sin haberte dado una razón concreta, tienes todo el consentimiento del mundo para sentirte un fracasado.
· Si eres tú mismo, los demás se reirán de ti. Así que ni lo intentes.
· Vive y deja vivir. Muere y deja de joder.

Estas duras verdades han sido un regalo de nuestro salvador Sri Sri Banana Montaner, el gurú colombiano que está causando furor en Kurdistán. "Mis fieles y moldeables fanáticos de Kurdistán son unos parceros bien bacanos. ¡Y sus mujeres se abren a mí mucho más de lo que este humilde tronco de la sabiduría puede soportar!”, dijo entre risas señalando a su bastón místico durante una conferencia de prensa celebrada en el yacht de su padre -el legendario magnate de las polainas Augusto Displicente Montaner- minutos antes de besar y lavarle los pies a cinco delegados orientales de los próximos juegos olímpicos.
¡Ahora presta atención a lo que sigue!
Si reenvías este correo de texto a 10 personas que en realidad no soportas pero te da vergüenza decírselo, recibirán la indirecta y te dejarán en paz por el resto de tus días.

Auspició este espacio espiritual, Dolorto Producciones.

“Si quieres que tu ojete chifle, llámanos y verás.”

El Lance sí da explicaciones:
Al equipo de producción del “Lance Hebdomadario” le pareció piola ceder el espacio de éste, su tercer capítulo, a la santa causa del gran Sri Sri porque creemos en sus bolazos y queremos que ustedes también lo hagan. Es mucho más cómodo, ya lo verán.
Espero que esta decisión no los haya defraudado y nos vemos en la próxima entrega, más o menos a la misma hora y por este mismo soporte digital.
Salud y mucho amor, Niko (representante exclusivo para Latinoamérica de su santidad Sri Sri Banana Montaner)

P.D. ¡No se pierdan el chiste de Mitzuca! A quién no le ha pasado alguna vez…

Lance Hebdomadario II - YO Y MI SUPERYO, por Vincent Von Streitsen

3 de agosto de 1965 - Trieste, Italia

Tengo una tensión en el cuello que me está volviendo loco. Es como si los músculos del costado izquierdo por momentos se contrajeran más que los del derecho, provocando un dolorcillo que no llega a ser agudo pero si muy molesto.

Estoy convencido de que dicha tensión es la manifestación de mi superyo.

Se los digo. Hace rato ya que me está pasando y las evidencias son abrumadoras. Conozco bien a ese cabrón y lo del cuello es como si me estuviese diciendo:
“¡Venga ya, hombre (mi superyo es gallego)! Ponte a hacer algo, joder. Te pasas el día mirando las florecillas, leyendo chorradas y haciendo dibujitos en el puto ordenador. ¡Que eso no sirve de nada, chaval! ¿Para cuándo una carrera como el resto de la gente? ¿Te crees tan listillo como para pretender vivir la vida sin cumplir horarios? ¿Acaso no piensas tomarte el transporte público todos los días de mañana y de tarde, justo cuando el resto del mundo ha decidido hacer lo mismo, ni pasarte 9 horas en “la oficina” para ganarte el pan de cada día y el respeto de una sociedad a la que le importa tres cojones tu constante sentimiento de asfixia? Porque aquí no eres nadie si no te rompes el culo, ¿te enteras? No eres nadie si no te estresas hasta la enfermedad, si no te arrepientes al final de tus días el haber pasado tan poco tiempo con tus seres queridos y si no te cortas a diario las condenadas uñas de los pies. ¡Nadie, me oíste! ¡Nadie!”

Igual mi superyo no siempre es tan sádico hijo de una gran puta; a veces le percibo cierta preocupación por mi poco prolífica producción artística. En esos momentos de mayor identificación con mi causa, me dice cosas como:
“¿Pero es que te vas a quedar todo el día sentao mirando la hoja en blanco formato “Diseño de impresión” al 100% del Microsoft Word versión XP? ¡Pero vamos a ver, tronco! ¿A qué le tienes miedo? ¿A mí crítica? ¿A la crítica de los demás? ¿Acaso temes demostrarte a ti mismo que eres un mediocre? ¡Mediocre es el que se queda en el tintero, paleto estúpido!”

Y ahí empieza a insultarme otra vez con envidiable tenacidad.

Pensarán que los estoy bardeando, pero les aseguro que toda esa verborragia de mi superyo está concentrada en la tensión que sufre mi pobre cuello. Algunas personas se ponen histéricas, otras desarrollan gripes o indigestiones; están los que se cagan a trompadas por la vida y nuca faltan los que parecen dominar la cuestión como unos señoritos hasta que un buen día explotan y terminan acuchillando a al primer boludo que se les cruza.

Yo, por mi parte, tengo dolor de cuello.

Y supongo que a todo esto se le suma el hecho de que hace bastante tiempo que no la pongo…

Y cuando digo “bastante” me estoy refiriendo a una cantidad de tiempo suficiente como para no dar cifras al respecto…

Sí, definitivamente eso ha de tener su influencia.

El punto es que nuestro superyo siempre estará allí con nosotros para hincharnos las pelotas. Al mío me lo imagino como un horrible gordo cabrón todo lustroso y emperifollado tipo gangster de los 40 que se cachondea -el muy guarro- restregándome en la cara miedos, frustraciones, culpas y demás cuentas pendientes.

Aunque es cierto que detrás de tanta saña siempre se oculta una mota de verdad.

Así que aquí estoy, señoras y señores: doblegado ante mi amo; intentando apaciguar la ira de mi dios personal. Al fin de cuentas, el motivo de este nuevo hebdomadario no es otro que el de aliviar un poco esta insoportable tensión en mi cuello.

Ya lo hemos escuchado antes: ¡Somos hijos del rigor!


Gracias, Vincent, por tan íntimas palabras. Espero que ese cuello tuyo no te impida cabecear en el fulbito del jueves que viene; mirá que nos toca contra “Deportivo Surubí” y los vagos están que levitan después de la paliza infringida a esos fumeta del “Chalaila”.

Si alguno de ustedes, mis queridos lanceros, quiere compartir con nosotros su manifestación del superyo, no sean tímidos y escríbanse algunas líneas. Las más insólitas serán exhibidas en los próximos números conforme las vayamos recibiendo. Aquel que tenga la manifestación más freeky (el jurado está compuesto por Mitzuca, Vincent y su servidor) se ganará cinco sesiones de terapia con electroshock y una escobita para inodoro.


Fe de ratas
Trascripción textual de una declaración hecha por Mitzuca a su colega Niko a raíz del comentario del muchacho respecto de la chochera del japonés en el hebdomadario pasado. Esto sucedió muy entrada la noche de un jueves mientras los dos amigos se tomaban unas copas en el bar de Tito:

¡Nada de que me olvido las cosas, niñaco insolente! Yo no patento mis chistes gráficos porque no se me da la gana. Los que estén en el grupo “amigos de Metallica en contra de la piratería” me pueden chupar las bolas bien chupadas. A mí siéntenme del lado del señor Manuel Chao o de los muchachos de “Cabeza e radio”, que ahí estaré bien a gusto. ¡Si lo que quieren es dinero, corpúsculo de maricones, hagan un reality show donde tres mujeres barbudas convivan sexualmente con ocho enanos, el amante no declarado de Cristian Castro, un alce, una cacatúa y la infaltable marrana!


No es un blog, no es una página web, no es una revista virtual ni una negra fuertona en pelotas.

¡Esto es el “El Lance Hebdomadario”!

Porque no todo lo que se vomita tiene pedacitos de zanahoria y una especie de polenta de color sospechoso.

¡No se pierdan el chiste gráfico de Mitzuca! Según me dijo, este que nos muestra hoy fue el primero que hizo en su vida.

Salud y mucho amor, Niko

23/6/08

Lance Hebdomadario I - PRESENTACION

Probando, probando… uno, dos, tres. Sssí, sssí.

El chiste malo del micrófono como metáfora del inicio de este nuevo espacio de intercambio que junto a mis dos colegas predilectos (los inverosímiles e irreverentes Mitzuca Chinycó y Vincent Von Streitsen) estamos gestando no sólo como un chivo expiatorio para tanta vagancia, sino también como una forma directa y económica de introducir algo de contenido personal en el éter digital del ciberespacio ander, super cool y bizarresco de nuestros días.

No es un blog, no es una página web, no es una revista virtual ni un alfajor de chocolate. ¡Señoras y señores, esto es un hebdomadario!

Y no es joda; está en el diccionario.

Aunque les será imposible de recordar, eso sí.

Espero que eso no atente contra mis estrategias comerciales…

Se trata de “El Lance Hebdomadario”, una vomitada semanal de intelecto y creatividad a medio digerir. Un bolo alimenticio para el alma que venía joya por el tracto y de repente se arrepiente, da la media vuelta y vuelve a salir por donde había entrado. Alegoría de las cosas a “medio hacer”, pintura rupestre de mi vida y la de mis colegas.

¡Y la de ustedes también, mis queridos lectores! Porque ustedes son el tacho infaltable donde toda esta protomierda terminará de decantar.

Así que vean, lean y disfruten. Los pedacitos de choclo son lo más. Y si a alguno le gusta el intercambio de fluidos, bienvenidas sean las malas babas y las buenas vibras, que no nos asustamos de las críticas (Vincent es el más sensible de los tres así que sean indulgentes con el pobre diablo) a la vez que somos unos eternos agradecidos de las cálidas propuestas... Siempre y cuando sepamos cómo desacreditarlas.

En fin, eso es todo por hoy. Adjunto les dejo un poco de humor gráfico a cargo de mi compadre, el señor Mitzuca Chinycó. Si se lo quieren chorear, aprovechen que el viejo está medio gaga y se olvida de todo, sobretodo de patentar.

Salud y mucho amor, Niko